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Por qué el streaming nos gusta tanto

Ver transmisiones de juegos en vivo en plataformas como Twitch y Mixer ha ganado popularidad en los últimos años. Para mucho, ver a otros jugar ha desplazado a la televisión como su medio de entretenimiento preferido. A diferencia de la televisión, las transmisiones (o streams) aportan un sentido de pertenencia y comunidad a través de la interactividad. Queremos saber por qué hay personas que transmiten streams y por qué otros disfrutan viéndolos.


Difícilmente podían imaginar los creadores de Justin.tv que su sitio web se convertiría en una de las referencias más importantes de la industria del juego cuando lo lanzaron en 2007. Este sitio de lifecasting ofrecía a los usuarios una plataforma en la que transmitir su vida cotidiana online y en tiempo real. Una categoría que arrasó fue la de los videojuegos, cuya popularidad llevó a los autores de Justin.tv a crear en 2011 un sitio web por el estilo, pero dedicado en exclusiva al streaming de videojuegos: Twitch.

Hoy, Twitch es la plataforma de streaming de videojuegos más grande del planeta, con millones de usuarios que aportan o ven contenidos. Pero esta web de streaming hace tiempo que traspasó los límites de los videojuegos. Categorías como "Social eating", "En la vida real" y programas de entrevistas indican que Twitch ya no se trata solo de juegos: sus usuarios pasan mucho tiempo socializando y disfrutando de la compañía de otras personas con aficiones parecidas en internet.

Por qué el streaming nos gusta tanto

T.L. Taylor, profesora del MIT, lleva 20 años estudiando el fenómeno de los videojuegos online. En su último libro, Watch Me Play, arroja luz sobre la cultura del streaming en vivo. Uno de los temas de su libro es qué motiva a las personas a exponerse en internet jugando o a ver a otros haciéndolo.

Aunque son muchas las motivaciones que pueden llevar a alguien a transmitir, el aspecto social es una de las más importantes para los streamers y su comunidad. De hecho, muchos streamers iniciaron su carrera porque quisieron interactuar con sus amigos y compartir experiencias. Los streamers entrevistados por Taylor también explican que les gusta entretener a sus espectadores con su actuación. Su canal es un medio de expresar su creatividad, donde pueden establecer reglas, asumir diferentes roles, crear personajes y recibir elogios por ello.



Algunos streamers han convertido este pasatiempo en su profesión. Tienen aspiraciones profesionales y se ganan la vida con su canal. Ninja y Shroud son ejemplos de streamers que además de famosos se han hecho inmensamente ricos. Por otro lado, los jugadores profesionales de equipos de esports a veces están obligados por contrato a transmitir sus sesiones, lo que supone una excelente oportunidad para interactuar con sus fans, dejar que miren tras las bambalinas y aumentar el alcance de los jugadores y los equipos.

Tres streamers del G2 Esport. De izquierda a derecha, Jakub “Lothar” Szygulski, Joel “Orb” Kumlin y Thijs “Thijs” Molendijk.

“Para mí ya no se trata del juego en sí (aunque también lo disfruto), se trata de la gente. Sé que todos los días hago felices a muchas personas. A veces han tenido un día difícil y aunque no puedo ayudarlos, puedo ofrecerles un medio para relajarse y desconectar”, declaró el streamer de G2 Esports Thijs “Thjis” Molendijk en una entrevista a AOC. Lo mismo opina su compañero de equipo Joel “Orb” Kumlin: "Me encanta mi trabajo y es una verdadera suerte poder despertar todos los días para jugar a videojuegos". Orb asegura que el streaming aumentó su autoestima y contribuyó a su crecimiento como persona.

Pero pasarse con los streaming puede ser peligroso. El streamer de Hearthstone Jakub “Lothar” Szygulski aprendió esta lección por las malas. Poco sueño y demasiado trabajo le provocaron una convulsión epiléptica en vivo durante un streaming. Estuvo dos años retirado aunque por suerte pudo recuperarse por completo y ya está dando guerra otra vez.

Sentido de pertenencia

Los espectadores, por su parte, encuentran consejos sobre cómo mejorar en sus juegos favoritos, un sentido de comunidad o simplemente entretenimiento. Otros buscan inspiración, nuevos juegos que probar o nuevos objetivos que lograr en los que ya conocen, lo que supone una enorme diferencia respecto a lo que hace el streamer. Cada factor, apunta Taylor, puede cruzarse con otro y "crecer o menguar en cualquier sesión de streaming". Esto hace que la transmisión sea una experiencia muy personal tanto para los espectadores como para los creadores de contenido.

Si bien las razones para interactuar con una comunidad de streaming en vivo son muy personales, puede que el sentido de pertenencia sea la más importante, algo que no ha pasado desapercibido a las grandes organizaciones de gaming, como los socios de AOC en G2 Esports.


Compartir una experiencia, comentar la transmisión y hacer amigos: de eso se trata el streaming en vivo. Jugar con la consola o el ordenador ya no es un mero pasatiempo. Hoy en día, es uno de los medios más importantes para interactuar con otras personas, construir relaciones y encontrar tu lugar en el mundo. El streaming en vivo ha transformado radicalmente la forma en que vemos, jugamos y vivimos los juegos y, por tanto, cómo pasamos nuestro tiempo libre.

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