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Por qué jugamos: Sim Racing

Es, posiblemente, el esports que mejor imita la realidad: el sim racing (o carreras simuladas) ha conocido un éxito increíble en 2020. AOC repasa una de las comunidades más apasionadas del gaming y habla con Nils Naujoks, el experto en carreras simuladas de G2 Esports.


Es un día soleado en el circuito de Mount Panorama. Ni una sola nube surca el cielo cuando Nils Naujoks encarrila la última vuelta y se encamina hacia otra victoria para su equipo G2 Esports al volante de su Lamborghini. Con su segunda victoria del día, Nils se proclama campeón indiscutible de The Real Race, una competición organizada por el fabricante de coches Lamborghini.

¿Qué tiene que ver esto con el gaming? Pues que el alemán no compite en un coche de carreras real, sino en una réplica virtual perfecta para las carreras simuladas de Assetto Corsa Competizione. Nils Naujoks es un sim racer, una raza de jugadores muy especial que busca la experiencia de carreras más realista del mundo virtual, incluyendo estaciones de gaming hiper realistas que imitan la sensación de las carreras reales casi a la perfección. En 2018, el quíntuple campeón de la ESL Pro League protagonizó un regreso irregular al sim racing y poco después fichó por la famosa organización G2 Esports. Ahora, entrena a otros sim racers y ocasionalmente compite él mismo.

Sim racing, una ocasión para brillar

A la vez que se suspendían casi todas las carreras reales en 2020, las carreras simuladas se intensificaron en muchos lugares para mantener la emoción de las carreras en estos tiempos difíciles. En lugar de competiciones reales de Fórmula 1, vimos a sim racers, influencers y a pilotos reales de F1 competir en Grandes Premios virtuales. ¿Era la oportunidad perfecta de llegar a una audiencia mayor con este esports?

En principio se podría pensar que si, ya que los pilotos de la vida real y virtual conectaron durante ese tiempo de una manera que salvó la brecha entre los dos mundos. "Entrenamos a pilotos reales para que aprendieran a jugar y no tuvieran que empezar de cero", recuerda Nils. Aunque muchos abandonaron las carreras simuladas cuando las reales volvieron a las pistas de todo el mundo, algunos se quedaron, sobre todo los pilotos retirados, que han mostrado un sincero interés en las carreras de esports, como el mítico piloto de la F1 Jenson Button.

Sim racing o la pasión por competir

Casi todos los juegos crean mundos fantásticos que ayudan a los gamers a olvidarse de sus problemas y sumergirse un rato en esta experiencia inmersiva. Sin embargo, las simulaciones de carreras como iRacing, Assetto Corsa Competizione y rFactor 2 llevan a otro nivel este intento por emular la realidad. ¿Por qué engancha tanto este juego?

"Es mucho más desafiante que otros juegos porque haces algo físicamente", explica Nils. Los brazos, las piernas, los ojos... todo tiene que coordinarse. Además, las carreras son implacables si te distraes. "En muchos juegos puedes hacer una pausa de 30 segundos, pero en las carreras simuladas este descanso no existe. Tu mente tiene que estar en el momento presente en todo momento. Cualquier error te saldrá caro. ”

Debido a esta motivación competitiva, los jugadores de carreras simuladas suelen aficionarse a los esports. Sin embargo, a diferencia de las grandes competiciones de la industria como Counter-Strike, League of Legends y Dota 2, los campeonatos de sim racing rara vez están respaldados por empresas multimillonarias, debido en parte a su estructura fragmentada. Son pocos los torneos que otorgan premios decentes. Por su victoria en The Real Race, Nils ganó un viaje a la sede de Lamborghini en Italia. Por tanto, no sorprende que la pasión por las carreras sea el factor que impulsa a la mayoría de los competidores.

Esto no quiere decir que no se valoren los premios en efectivo. "En primer lugar, hago esto porque me apasiona, pero también tienes que tener tu recompensa por el tiempo que inviertes", dice el racer de G2.

El monitor perfecto para arrasar en cada vuelta

Cualquier sim racer que se tome en serio su hobby cuenta con un buen equipo de simulaciones. Mientras que los gamers tradicionales se conforman con un ratón y un teclado, los sim racers juegan en sofisticadas y complejas máquinas que suelen imitar el aspecto de las cabinas de los vehículos reales, con volante y pedales incluidos.

Aunque los dispositivos de control son imprescindibles en el sim racing, el monitor es un periférico clave de cualquier estación. Incluso en términos gráficos, las racing sims son distintas de otros juegos. Para garantizar la perfecta ilusión de estar sentado en un coche, se necesita un campo de visión amplio. Muchos sim racers cuentan con tres monitores para este propósito o apuestan por un solo modelo curvo de gran tamaño.



"Tres monitores son, además de caros, complicados de organizar", resume Nils. Por eso, este profesional recomienda monitores curvos de ultra alta definición como el AG352UCG6, que cuenta con una alta tasa de refresco y un tiempo de respuesta extremadamente bajo para poder ver lo que sucede a la izquierda y a la derecha. Además, "cuantos más píxeles te pasen por cada lado, mejor podrás percibir las diferentes velocidades", señala.

¿El esports del futuro?

El sim racing es un género muy interesante. Ningún otro esports ofrece tantas posibilidades de simulación de deportes reales. Aunque participar en las carreras simuladas puede salir todavía caro, es innegable que en los últimos tiempos ha conocido un éxito arrollador, gracias en parte a jugadores entusiastas como Nils que han invertido en ello más de una década.

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